Cómo Anahata revela los bloqueos de tu corazón y te guía hacia tu verdadero camino
Analizamos la zona del corazón: cómo Anahata puede señalarte el camino correcto
¿Te ha pasado que no logras entender qué sientes, hacia dónde ir o qué quieres realmente? Esas son las primeras señales de que la chakra del corazón comenzó a debilitarse y a entrar en negativo. En la zona del Corazón de la Matriz del Destino puedes descubrir tus heridas de la infancia, tus miedos y tus emociones más profundas. Y justamente ahí también están las respuestas sobre cómo liberarte de todo eso.
Qué es la zona del corazón: en la matriz y en el cuerpo
En la Matriz del Destino, la zona del corazón es el arcano ubicado en las líneas de la Tierra y del Cielo, junto a la zona del Carácter. Está relacionada con lo que vivimos en la primera etapa de la vida. Justamente aquí suelen estar “grabados” nuestros miedos más profundos: no ser necesaria, ser rechazada, no ser comprendida. Este arcano muestra qué te impide recibir amor y abrirte de verdad.
En el cuerpo, esta es la chakra Anahata, ubicada en el centro del pecho. Es el punto donde sentimos si estamos bien o no. Si estamos conectadas con nosotras mismas o si nos hemos perdido.
Cuando esta zona está cerrada, cada vez hacemos más lo que “se supone que es correcto”, pero cada vez sentimos menos que eso tenga que ver con nosotras. Perdemos la intuición, nos desviamos del camino y elegimos lo que no nos corresponde, porque dejamos de escucharnos.
Interpretación de los Arcanos en la zona del Corazón
Para entender qué es exactamente lo que bloquea tu corazón, no necesitas ir a ningún lado ni pasar horas tratando de entenderlo todo. Solo entra en nuestra calculadora, escribe tu fecha de nacimiento y verás tus Arcanos en la zona del corazón.
Y si quieres comprender qué hay detrás de esos Arcanos, qué miedo o qué dolor del pasado representan, puedes usar los servicios del numerólogo con IA de DestinyNums. Analizará tu matriz y responderá todas tus preguntas en cuestión de segundos.
Prácticas adicionales para trabajar con la chakra del corazón
Ya viste el análisis de la matriz. Leíste dónde está el bloqueo. Descubriste qué miedos arrastras desde la infancia. Y parece que todo está claro, pero por alguna razón no te sientes mejor, y llevar esas energías a su lado positivo sigue siendo difícil.
Entender el problema no siempre es suficiente. Para llevar las energías de la matriz a positivo, también conviene sumar algunas prácticas.
Aromameditaciones
Toma un aceite que te guste. Por ejemplo, rosa, neroli o cualquier otra mezcla de aceites esenciales que te agrade. Siéntate. Frota una gota de aceite entre las palmas de las manos. Cierra los ojos. Lleva las manos al rostro y simplemente respira. Profundo. Despacio. No tienes que ir a ninguna parte. Solo quédate contigo. Trata de no pensar en los problemas cotidianos y concéntrate en tu integridad interior.
Yoga
Para practicar yoga no necesitas ser muy flexible. Todo lo que necesitas es un poco de silencio, un poco de espacio y un poco de atención hacia ti misma. Hay posturas sencillas que ayudan a abrir el pecho y activar Anahata:
- Postura del camello (Ustrasana): ponte de rodillas, lleva las manos hacia los talones y arquea suavemente la espalda hacia atrás, abriendo el pecho.
- Postura del puente (Setu Bandhasana): acuéstate boca arriba, dobla las piernas, apoya los pies en el suelo, eleva la pelvis y expande el pecho.
- Postura de la cobra (Bhujangasana): acuéstate boca abajo, eleva el pecho, abre los hombros y dirige el corazón hacia adelante.
- Postura del niño con los brazos extendidos hacia adelante: siéntate sobre los talones, inclínate hacia adelante, estira los brazos, lleva el pecho hacia el suelo y solo respira.
Colócate en una de las posturas y respira profundamente: siente cómo se eleva el pecho. Quédate en esa sensación. No te apresures. No esperes resultados inmediatos. Solo quédate contigo. Puedes ir cambiando de postura una por una y hacer varios de estos ciclos.
Práctica “Perdón y gratitud”
Esta práctica funciona cuando por dentro hay tensión, dolor, culpa… todo al mismo tiempo. Te recomiendo hacerla así de simple:
Siéntate con calma y coloca la palma de tu mano sobre el corazón. Respira profundo. Y di en voz alta: “Me perdono por haber aguantado, por haberme enojado, por haber tenido miedo, por no haberme escuchado. Ya no voy a seguir culpándome. Acepto todo lo que fue”. Y después: “Me agradezco a mí misma. Por haber resistido. Por seguir buscándome. Por no rendirme”.
Cada palabra que digas debe tener sentido para ti. Para que esta práctica realmente funcione, es importante hacerla con toda la responsabilidad y la conciencia posibles.